El diosero… el poema

El diosero.

Por Alvaro López

Inspirado en los Festivales de Expresión del IDEC En la década de 70-80 Siglo XX.

El Cristo pescador de Tomás

El Cristo pescador de Tomás

Buenas señores, soy el diosero… Tengo dioses para cada ocasión. Para cada celebración… los tengo para nacimientos, y también para cada defunción.

Algunos son azules, otros obscenos. Los tengo guapos y otros grotescos… Todos son baratos si los desquitas con el tiempo… Desde niño los colecciono… Tengo muchos repetidos, aunque de diferente manufactura, algunos son chinos, otros mexicanos, la mayoría europeos…

Todos se mezclan en diferentes concupiscencias, algunos son corruptos, pero ofrecen muchas indulgencias… nos son políticos solo mecenas. Los mejores siempre son los extranjeros… será porque tienen mundo, mucha distancia, mucho sigilo, mucho disimulo…

Mientras más güeritos, se venden mejor que los negritos… Hoy con Obama los promuevo poquito. Todos son buena vibra… Todos son certeros… Todos son dioses, auténticos dioses… desde mi corazón siempre los celebro.

Ninguno traiciona, todos confortan… Todos son como esponjas… se chupan los pecados de sus dueños… a veces uno que otros sueños… son tragones, o al fin dioses buenos.

Todos , todos son dioses… Los tengo para diferentes tiempos… en esta mi vida, si no lo tengo se lo busco, si no los invento, con un poco de cordura, mucha locura y un recuerdo.

Y si no se lo fabrico… al fin y al cabo dioses, por catálogo, por internet o por diseño. Soy bueno en el diseño y no se diga con la palabra… le pongo i quiere acento, o de lo dejo sin habla… Tengo un dios para cada persona, mucho mejor que el ángel de la guarda. Puede ser perverso, aunque siempre por lo regular son de azucar, para la diabetes, para el obeso, para el ciego y para que nos endulce la vangancia…

Todos brindan consuelo, Todos son de abolengo… no permito que ninguno, sea un simple dios, sin currícula, sin objeto.

Todos están diseñados, por un buen carpintero, que sabe de maderas, que sabe de aserrín, que sabe de soledades, que sabe de consuelos. Para aguantar hasta el más pesado, los tenemos de resina indulgente, no sea que de noche estos amos estén sin gente.

Si quieres quitarte un poco de amargura, de pereza o de ira. deshazte de algunos pesos y cómprame un dios, un dios, un simple dios, que te haga feliz y a mi me haga menos alburero y mucho más certero y con más vida.

El diosero es un albur, de un sepulturero, que cada que enterró a un amigo le brindó en este poema, un mensaje de esperanza, esperando que en el cielo, algunos de sus dioses, le permita el mayor consuelo.

Para mi amigo Ramiro Lomelí…

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Comentarios

  • Héctor  En junio 9, 2009 a las 6:16 pm

    Excelente escrito, digno de presentarlo a los mercaderes de Dios del siglo XXI.

    ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Felicidades!!!!!!!!!!!!!!!!

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