Posteado por: Alvarolopez50 | septiembre 19, 2009

Vigilar y castigar, de Michel Foucault

por Alvaro López Bustamante.

Por siglos, se utilizó la tortura como medio de confesión. La violencia, como medio de aplicar el poder. En algunos países menos civilizados, continúan prácticas similares: policías que abusan de colegiales en sus cuarteles, que atacan sin ser provocados, que disparan bombas lacrimógenas o sencillamente balas al cuerpo de los más variopintos manifestantes.

001 Ejercicios de PODER  JCOrozco

Aunque la violencia es intrínseca a nuestra aplicación de la justicia (violencia corporal, al encerrar al culpable, violencia sicológica, al sentirse castigado, etc.), en “Vigilar y Castigar”, Michel Foucault nos muestra que la aplicación de dicha violencia se ha vuelto más “discreta” con el tiempo.

Si las ejecuciones del siglo XVIII eran en la plaza de la ciudad y a la vista de todos, hoy se realizan en privado, de madrugada, y en la forma menos espectacular posible.

002 Intimidación

Sin embargo, para castigar, para dosificar las manifestaciones del poder, hay que saber a quienes castigar. Aquí el francés introduce la figura del panopticón , cárcel circular del siglo XVIII, que permitía a los guardias espiar hasta los más mínimos movimientos de los reclusos.

Castigo y poder implican la aplicación de disciplina. Y ésta, la aparición de la Norma y de lo Normal. Por otro lado, la discriminación nos lleva a la aparición de rangos, de matices en lo Normal. La Norma, naturalmente, la dicta quien define la disciplina, esto es, quien aplica el poder

003 Libertades

Ahora bien, la disciplina implica que los sometidos al poder deben mostrarse obligatoriamente, para poder ser vistos y examinados. Los examinadores, permanecen ocultos.

El Examen se realiza, naturalmente, a través de la mirada. Se vigila. Se ve quien se sale de la línea. En ese sentido específico, Foucault plantea que el poder se asimila al conocimiento, y viceversa: el conocimiento de lo que el otro hace o debe hacer.

big-brother I

En nuestra sociedad actual, dice Foucault, todos nos observamos. Todos aplicamos algo de poder. Nuestra sociedad es aquella de la microfísica del poder, y en ese sentido, las instituciones funcionarían a la manera de un panopticón:

En la prisión, el trabajo, las instituciones académicas y religiosas – entre otras –, somos vigilados, obedecemos normas precisas, cumplimos con la disciplina. Es el mundo donde vivimos, según Michel Foucault.

Enlace a Conferencia abierta "Vigilar y Castigar"

Enlace a Conferencia abierta "Vigilar y Castigar"

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http://www.bibliotheka.org/?/ver/3045

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