Posteado por: Alvarolopez50 | septiembre 21, 2009

El mundo de los desechables… Eduardo Galeano

Eduardo Galeano desde Uruguay

Eduardo Galeano desde Uruguay

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..

No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.

Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.

¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.

¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

¡Guardo los vasos desechables!

¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!

¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos!

¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!

¡Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!

¡Es más!

¡Se compraban para la vida de los que venían después!

La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.

¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike?

¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa?

¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?

¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?

Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!

¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de… años!

Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII) No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.

Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De ‘por ahí’ vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el ‘guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo’, pasarse al ‘compre y tire que ya se viene el modelo nuevo’.

Mi cabeza no resiste tanto.

Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.

Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!

¡¡¡Las cosas que usábamos!!!: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus. Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón. Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón. Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor.

Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.

Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!

Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía ‘éste es un 4 de bastos’.

Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.

Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden ‘matarlos’ apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: ‘Cómase el helado y después tire la copita’, nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.

Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.

Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la ‘bruja’ como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la ‘bruja’ me gane de mano y sea yo el entregado.

Eduardo Galeano

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Responses

  1. Apreciable Señor Galeano,
    Gracias por poner en tinta y papel lo que por años he pensado del mundo actual y que -no obstante haberlo comentado algunas veces con mis seres más cercanos y queridos- me siento con pereza de compartir con las nuevas generaciones, que no conciben la calidad que las cosas tenían antes, simplenente porque ya no les tocó conocerla. Da risa, pero a la vez es muy triste, al menos para mí y como pienso lo es para usted también. Sería maravilloso volver al pasado o haber naciso hace 100 años. El mundo ha evolucionado con algunas cosas buenas, como la Internet, que a pesar de a través del correo electrónico ha hecho cada vez más lejanas e impersonales las relaciones interpersonales, es un cúmulo de riqueza en contenidos… si lo hubiera tenido a la hora de hacer las tareas escolares!, pero bueno, siendo honestos no hubiéramos aprendido mucho haciendo “copiar-pegar” como lo hacen los niños ahora buscando no ser descubiertos. Otra cosa que da miedo es como la medicina ha evolucionado, o más bien la química farmacéutica, que logra prolongar el ciclo de vida de las personas, pero, ¿de qué vamos a vivir tantos años si hoy los “empleados ideales” de las empresas apenas rebasan los 20 años de edad y arriba de los 40 lo consideran a uno viejo? En fin, hay que disfrutar de esas cosas de calidad que todavía podamos conservar y sentirnos felices de poseerlas cada vez que las miremos en nuestro entorno. Un saludo cordial de un Mexicano que vive en Miami… una ciudad desechable. Germán Zimbrón.

    • Gracias Don Germán por escribirnos, haremos llegar su comentario al Sr. Galeano Atte Alvaro López

  2. Gracias Sr. Galeano por escribir y describir tan claramente nuestra generacion de “recicladores” . Quiero indicarle a Ud., que a mi personalmente me ayudo muchisimo, el ahorrar, y dar importancia a esas pequenas cosas que nos ofrecia nuestra sencilla vida de antano. Siempre y no me canso de agradecer, en especial a mi madre, sus maravillosos y sabios consejos. Atentamente, LMS

  3. Hemos advertido que en vuestra página se ha publicado un texto del escritor uruguayo Marciano Durán con un título y una firma que no se corresponde con el original.

    Desde hace unos meses circula por Internet la crónica “Desechando lo desechable” y lo hace con el título “Porque todavía no me compré un DVD”, “Para los de más de 40” y “Ahora todo se tira” con la firma del reconocido escritor compatriota Eduardo Galeano.

    La versión original (sin las modificaciones que sufrió en los últimos meses) se encuentra en la página http://marcianoduran.com.uy y está a disposición vuestra (junto a un par de centenares de crónicas más) sin más requisito para utilizarlas que no modificar su contenido.

    Dpto de Prensa de “Crónicas marcianas y uruguayas”

    http://marcianoduran.com.uy

    • Para Marciano Duran:
      Presente.

      Muchas gracias por escribir, gracias por defender las autorías de los contextos que circulan por la red… Estaremos mucho más al pendiente de estos detalles. Visitaré su BLOG y lo invito a ver otros que tenemos desde http://www.altacorporativo.com

      saludos Alvaro López

    • Crédito a quien merece el crédito…. Saludos el autor de CRONICAS MARCIANAS.

      Galeano: “Mi trabajo más felicitado, más laureado, que circula por Internet no me pertenece”

      Como si se tratara de olas cibernéticas que aparecen cada poco tiempo, en estos últimos días ha vuelto a circular profusamente en la red el artículo “Desechando lo desechable” firmado por Eduardo Galeano.

      En la última semana hemos contestado decenas de correos explicando una vez más la situación.

      Parece que siguen las dudas.

      Aclaremos por última vez:

      “Por que todavía no me compré un DVD” se llama en realidad “Desechando lo desechable” y está incluído en nuestro último libro “La cuestión es darse maña y otras incoherencias”.

      A pesar de todas las aclaraciones que hemos hecho, siguen llegando correos de lectores que aseguran que el texto es del escritor compatriota.

      Lo que sigue servirá (espero) para despejar dudas definitivamente:

      En la edición del 8 de marzo del corriente 2009, el diario “La Capital” de Rosario (Argentina) entrevista al escritor Eduardo Galeano y el artículo es levantado -además- por medios de México.

      “…el autor de Las venas abiertas de América Latina, Memoria del fuego y El libro de los abrazos, entre otros libros, se muestra dispuesto al diálogo. Durante la entrevista el escritor uruguayo hablará del valor de la mirada, su dolor por el mundo presente, su esperanza y su desesperanza, su visión de internet y tres de sus pasiones: el fútbol, el amor y la literatura“–comienza diciendo la nota.

      En una parte del reportaje el estimadísimo Galeano dice:

      —”…por ejemplo, mi trabajo más felicitado, más laureado, que circula por Internet no me pertenece, y desconozco quién me lo atribuyó. Se llama “Por qué no tengo DVD”, que además no es cierto, porque yo sí tengo DVD. Pero ocurren cosas desopilantes cuando algunas personas maravilladas con ese texto me felicitan. A mi me da cierto pudor incluso defraudarlas y suelo no aclararles nada (risas)…”

      Resumiendo:

      a) Galeano dice que el texto no es de él.

      b) La crónica es una de las tantas que forman parte del libro “La cuestión es darse maña y otras incoherencias”.

      c) Damos por terminadas -con las disculpas del caso- las aclaraciones respecto al tema.

      Un saludo a Marciano Durán desde Guadalajara Jalisco México y una invitación a leerte en directo desde http://www.marcianoduran.com.uy/

  4. Realmente es precioso leer, como Eduardo Galeano nos hace ver, la importancia que le dabamos y damos, a cosas que ahora, los chicos no le dan ninguna. Respeto la forma de vivir de actual, pero soy mas arraigada y no tan ciudadana del mundo, como optan ser, las generaciones presentes.
    Me gusta viajar, pero amo y adoro mi patria; incluso a los 15 dias, añoro hasta los mosquitos de mi lugar natal. Creo que antes era todo mas despacio, mas sentido..ahora, lo que no hay, es tiempo.
    Saludos desde el eden llamado Ecuador.
    Priscilla

  5. Igualmente reitero…el articulo es excelente. Realmente no importa ya, quien sea el autor..lo importante es, el contenido y es fantastico.
    Saludos desde el eden llamado ECUADOR.
    Priscilla

  6. Excelente articulo. Yo trabajo con madres y bebes. Casi todos usan pañales de tela. Algo que me alegra mucho. Como dato curioso… Cuando Pampaers lanzo al mercado los pañales desechables, contrato a un “experto” en bebes para que diera una rueda de prensa. En la cual divulgara que los niños deben de entrenarse para ir al baño despues de los tres años. Por supuesto esto aumento los índices de lucro para la empresa. Hoy en día los pedíatras recomiendan lo mismo. Lo siento es que entre mas tiempo los bebes usen pañales mas gastamos en ellos. En nuestros grupos de madres y bebes empezamos temprano y lo cierto es que aprenden mas rápido que despues de los tres años.

  7. La verdad yo no soy muy estudiado y tal vez lo que escriba contenga muchos errores, no solo gramaticales, sino, de coherencia, estructurales, qué sé yo. Pero desde que tuve en mis manos, por primera vez un libro de galeano, el libro de los abrazos, desde ese dia, yo tambien soy escritor, no por lo que escriba, que es nada, sino, por lo que leo, ya que me identifico plenamente con él, entonces leo en voz alta y vanaglorio de ser su amigo, y de estrecharle mano.

    • Quienes descubren el placer de la lectura…. jamás estarán aburridos… saludos y gracias por escribir

  8. Muy bueno me gusta esto.

  9. Muy bueno, me gustan las entradas. de este sitio.

  10. Pero este Galeano es increíble. He leído estupideces suyas, pero esto es el colmo. Hughes! Por favor! Mirá hacia adelante no hacia atrás.
    esto es intolerable.

  11. Una consulta: en la foto que pusieron arriba, ¿lo agarraron justo sumido en profundas reflexiones? O puso esa cara para el fotógrafo?
    ¿Es un truco de photoshop o realmente el hombre quiso mostrarse así?
    ¿Galeano tiene amigos? Yo llego a aparecer así en una foto y mis amigos me alquilan de por vida. Por otario.
    Saludos, gracias por la posibilidad de opinar

  12. Podria colocar esta excelente cronica de Galeano en una cartilla de educación ambiental?, porsupuesto haciendo la correcta citación. Gracias

  13. Desechar, desechar que el mundo se va a acabar, ¿debemos también desechar todo lo que atesoramos, recuerdos, ideologías, la vida misma? por favor diganme que no!!!

    • Saludos Susana…. gracias por escribir…. las cosas que nos atan en la vida son materiales…. muchas veces son las rutinas o las manías…. es probable que nuestra vida esté vinculada a cariños, personas y lugares… y como siempre atesoramos detalles que nos recuerdan algo, alguien, amores…. todo eso no tiene que ser desechable, pero nos arraigan….

      Las ideologías, sentimientos, memoria, recuerdos, esos no son desechables, los llevamos tatuados en el alma… a.lópez

  14. Que bueno tener presente todas estas cosas que escribió el señor Galeano, fue una forma de vida, que quizás hoy los jóvenes o no tan jóvenes les cuesta entender, claro a nosotras las mujeres nos hubiera gustado (por ejemplo) tener pañales descartables hubiéramos tenido mas tiempo para otras cosas ya que en el hogar teníamos que hacer hasta los fideos o ravioles amasados, no como ahora y que me dicen de los pobres viejos que cuando ya se olvidan de todo es un peligro para todos en la casa y los depositan en un hogar de ancianos o geriátrico, que después de haber educado 10 hijos, (10 hijos no se pueden hacer cargo de sus padres).

    Esta muy bueno, gracias señor Galeano por escribir todas estas cosas que siempre las tengo muy presente en mi memoria.

  15. Este escrito no es de Galeano, sino de un compatriota suyo que se llama Marciano Durán. Investiga y lo verás. Creo que es de ley que corrijas la firma. Saludos.
    http://www.marcianoduran.com.uy/?p=176

    • Gracias por escribir, estamos enterados de que el autor no es Galeano, sde hecho se expone en otros comentarios. Saludos Cordiales A.LÓPEZ

  16. Lo comparto plenamente. Es una protesta, pero noble, contra la programación de la obsolescencia. Si el mundo va así no es sino por la avidez de ganancia, por la irresponsable disposición de recursos escasos que no nos pertenecen solo a nosotros. El darles una otra utilidad a las cosas es también una forma de ser útiles nosotros mismos. Por ahí me dicen “cachivachero”, pero con frecuencia esas mismas personas me solicitan algo que tiraron y luego necesitan (un tornillo, un resorte, una conexión eléctrica, etc) Creo que esta actitud es una cuestión de actitud ante la vida, y no es peor.

  17. ES INCREÍBLE QUE POCAS PERSONAS TENEMOS EL HABITO DEL RECICLEJE Y TAL COMO USTED DICE… ALGÚN DÍA HAN DE SERVIR, TODO LO HACEN CON EL FIN DE CAMBIAR LOS PRODUCTOS Y NOS LLENAN DE COSAS NUEVAS Y DE SUPUESTA MODA, DICEN QUE SI NO CAMBIAS DE MODELOS ERES UN ANTIGUO EN PLENITUD… LO QUE VERDADERAMENTE CUENTA ES EL CORAZÓN SI ES BUENO NO SE CAMBIA, SI ES MALO HAY QUE CAMBIARLO PARA QUE PUEDA SER RECICLADO… GRACIAS POR SU ENSEÑANZA, OJALÁ MUCHA GENTE SE UNIERA A SUS PALABRAS Y ACTUARA DE MANERA DIFERENTE, ENTONCES TENDRÍAMOS UN MEJOR PAÍS LLENO DE COSAS ÚTILES Y NO DE BASURA COMO NOS HAN LLENADO, PERO EL MUNDO NO CAMBIARÁ Y DEJARÁ DE ESTAR TAN ENFERMO HASTA QUE LAS NUEVAS GENERACIONES TOMEN CONCIENCIA Y CAMBIEN DE HABITOS… HASTA PRONTO 😀

  18. SEÑOR , LO FELICITO , ME ENCANTO ENCONTRAR ESTE HERMOSO ARTICULO , QUE ME EMOCIONO , PORQUE EN EL ENCONTRE LOS VALORES QUE DECEARIA NO SE ESTUBIERAN PERDIENDO ., DIOS LO BENDIGA .

  19. gracias !la palabra existe !y usted un impresindible ( B.Brecht)..abrazo.grande.

  20. Estimados amigos en el mundo de lo desechable el fabricante es el rey somos todos ciegos de lo que ocurre y quien produce productos desechables un tuerto sin escrupulos que solo piensa en su beneficio personal, despues de tantos años de consumo irresponsable la sociedad entera sufre el sindrome de estocolmo ama al raptor que nos robo de una vida de mejores costumbres para llevarnos al mundo infernal que ahora poseemos.

  21. Como ya se ha mencionado, este texto no es de Galeano, sino del escritor (también uruguayo) Marciano Durán (viene en su libro ‘Crónicas Marcianas’) y, además, escrito muy diferente. Así que esto no sólo no lo escribió el gran Galeano (él no habría cometido tantos errores ortográficos ni abusado de los signos de admiración de esta manera) sino que es como un plagio que cometió quien lo reescribió. Cuidado con distribuirlo y con informar mal. Yo pediría que lo quiten del sitio o que hagan la corrección necesaria en el título (y en el texto). Saludos.


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