Posteado por: Alvarolopez50 | abril 7, 2013

China por la cultura… a Gran Escala

The_New_York_Times

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NYT China pro Cultura by Holland Cotter

Se traduce en construcción auge del arte chino

ARTE Y DISEÑO

Holland Cotter

(31 marzo 2013).- Los museos -tanto grandes como pequeños, financiados con fondos públicos u operados con dinero privado- abren a un ritmo vertiginoso en China. Tan sólo en el 2011, unos 390 recintos nuevos vieron la luz del día.

Central Electrica 2010 Shanghai5

Hasta hace poco, los museos chinos de arte contemporáneo habían sido instituciones privadas, ya sea como entidades corporativas o vitrinas de la vanidad de coleccionistas acaudalados. En octubre pasado, la inauguración del Museo de Arte Contemporáneo de Shanghai, el primer museo de arte actual del país financiado por fondos públicos, estableció un importante precedente.

Si bien el reconocimiento oficial de la importancia de la estatura internacional del arte chino se vio demorado por mucho tiempo, resultó bastante vigoroso cuando llegó. El museo en Shanghai, popularmente conocido como la Central Eléctrica del Arte (está albergado en una planta eléctrica remozada del siglo 19) es físicamente espectacular.

A aproximadamente 2 mil 500 kilómetros al oeste de Shanghai, en la ciudad oasis de Dunhuang, al borde del Desierto de Gobi, otro museo, mucho menos convencional que la Central Eléctrica, está actualmente en construcción. No tiene como propósito atraer a las multitudes a arte nuevo, sino mantenerlas a distancia de un contacto que resultaría dañino para arte centenario: los murales budistas antiguos y rápidamente deteriorantes que cubren el interior de cientos de cuevas en el área de Dunhuang.

Pintadas entre los siglos 4 y 14 en un punto central de la Ruta de la Seda, estas cuevas constituyen un museo virtual de un milenio de cultura china cosmopolita.

Los museos en Shanghai y Dunhuang comparten una característica típica de las nuevas instituciones culturales chinas: su ambición. Ésta a menudo se mide simplemente en tamaño.

En el 2011, cuando el Museo Nacional de China reabrió sus puertas en Beijing después de ser renovado, se hizo mucho hincapié a nivel oficial que se trataba del más grande de todos los museos del mundo.

El gusto por el gigantismo nuevamente resultó patente en Shanghai el otoño pasado. El mismo día de octubre en que tuvo lugar la inauguración de la Central Eléctrica, abrió en la ciudad otra pinacoteca pública, el Museo de Arte de China, a veces conocido como el Palacio de Arte Chino. Dedicado principalmente al modernismo chino del siglo 20, una extravagante estructura de laca roja sirve como su hogar.

Shanghai tiene muchos otros museos, aunque de menor tamaño. La mayoría de ellos es privada. Por lo menos dos de ellos, el Museo de Arte Minsheng y el Museo de Arte Rockbund, gozan de una sólida reputación.

China aún carece de un museo que ofrezca algo parecido a un exhaustivo vistazo histórico a su producción de arte contemporáneo de los últimos 30 años.

Pero el Gobierno pone un marcado énfasis en Dunhuang. Existen cuevas budistas en varios sitios aledaños a la ciudad, pero una gran mayoría de ellas, alrededor de 700, están excavadas en largos acantilados en un lugar llamado Mogao, a varios kilómetros de la ciudad.

De acuerdo con la leyenda, un monje errante del siglo 4 fue atraído a Mogao por una visión de luces intermitentes. Creyendo que el lugar era sagrado, excavó una cueva en la roca y se quedó allí. Otros monjes llegaron y excavaron más cuevas. Finalmente, Mogao cayó en el olvido, pero en 1900 una sucesión de exploradores de Europa, Rusia, Japón y Estados Unidos, llegaron al sitio y desprendieron de los muros pinturas que enviaron a sus respectivas patrias.

China inició la restauración de las cuevas en los años 40. Con el paso del tiempo, su mística creció. En 1979, año en que abrieron al público, atrajeron a 20 mil visitantes. Para finales de la década pasada, la afluencia anual ascendía a 800 mil personas. Para entonces, la amenaza de daño a las pinturas, provocado por la humedad y el dióxido de carbono de origen humano, se había vuelto grave. Hoy, la mayoría de las cuevas está cerrada.

Para conservar Mogao como obra de arte y destino turístico, una oficina de turismo abrirá este año. Los visitantes serán trasladados en autobús a Mogao, donde verán varias cuevas y un museo de artefactos: esculturas portátiles, textiles y rollos manuscritos.

Dunhuang ocupa un lugar especial en el imaginario cultural chino. Cuidarlo es resarcir descuidos del pasado. Ver el arte de esas cuevas en su lugar, al borde del desierto, es una experiencia intensa.

Como en asuntos de cultura contemporánea, China plantea preguntas, tanto en torno a la índole de arte como a la función de los museos, que rara vez consideramos. La larga curva de aprendizaje museológico de China tiene mucho que enseñarnos.

EN LÍNEA: ESCENA DE ARTE

La construcción de nuevos museos en toda China: nytimes.com

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