Posteado por: Alvarolopez50 | abril 16, 2014

El hombre de los ochenta mil pesos…

Alvaro López

Alvaro López

Fue a mediados de enero de 2014, un hombre se apareció de la nada y se identificó como el nuevo propietario de una finca donde habita un personaje de la familia. Radicado en la ciudad, hasta entonces desconocido o más bien no identificado por nadie este personaje solicitó para bien si podría él hacer uso de la propiedad que por circunstancias o por destino adquirió y donde nuestro habitante radicaba ya por más de cuarenta años.

La propuesta encontró respuesta y esa tenía un valor “ochenta mil pesos”. El acuerdo se tenía en la palabra, pero éste tenía también fecha.

Ochenta mil pesos…. ¿Qué tantas cosas se pueden hacer hoy con esa cantidad de dinero? El asunto es que hay que pensar que hacer con ese dinero… gastarlo, invertirlo, guardarlo, pagar deudas, comprar comida, recibirlo y ver que sucede después… el asunto tiene muchos tintes, aristas y personajes que en la historia se conformarán, se confrontarán y al final de la historia nos deja una referencia para la reflexión.

El asunto es que el hombre de la casa habitación en forma ecuánime se dijo para sus adentros, yo con eso soluciono un problema de movilidad y de supervivencia por momentos, luego dios proverá como siempre lo ha hecho.

El desconocido resultó ser un notorio personaje de la entidad, con nexos políticos de primer nivel, con fuerte presencia académica y con un halo de respetabilidad en los ámbitos legislativos, judiciales y empresariales. Flaco desgarbado quizá viejo, asunto por menos irrelevante hasta que alguien comenzó a dimensionar las cosas, alguien que sabía que al acuerdo hay elementos que en juicios del pensamiento llevarán a tomar decisiones que en cortísimo plazo podrán afectar a toda una comunidad a la que el habitante en vías de un desalojo se encuentra ligado.

La justa participación de una comunidad permite hoy a noventa días del primer evento que el desalojado tenga nueva habitación con renta pagada de por vida, los ochenta mil pesos se convirtieron en cuenta corriente, que permitió saldar cuentas pendientes, recurso para cambio y movilidad hacia la nueva sede… una renovación de mobiliario, un ejercicio que estrecha lazos entre hermanos y nos permite hoy tratar al desconocido como amigo, porque otras faenas de la misma familia estarán en manos del notorio personaje, al que hoy con agrado referimos este editorial.

Saludos cordiales a Don Samuel Ramírez de parte de este editor S.S.S. Alvaro López


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